A partir del 23 de julio de 2026 entra en vigor la reforma del procedimiento de certificación energética de los edificios, prevista en el Real Decreto 659/2025, publicado en el Boletín Oficial del Estado hace ahora un año. La norma estableció un periodo de adaptación de doce meses para que administraciones y profesionales pudieran prepararse antes de su aplicación.
Aunque el certificado energético ya era un documento obligatorio para vender o alquilar una vivienda, esta reforma introduce diversas novedades dirigidas a reforzar la fiabilidad del sistema y ofrecer mayores garantías tanto a propietarios como a compradores e inquilinos.
¿Qué cambia?
Entre las principales novedades destaca la creación de un registro de técnicos competentes, que permitirá identificar a los profesionales habilitados para emitir certificados energéticos conforme a los requisitos establecidos por la normativa.
Asimismo, se amplían los perfiles profesionales que podrán realizar esta actividad, siempre que acrediten la formación y cualificación exigidas.
Otro cambio relevante afecta a la vigencia de los certificados. Mientras que las viviendas con calificaciones energéticas de la A a la F mantendrán una validez de diez años, aquellas que obtengan la calificación G, la menos eficiente, deberán renovar el certificado cada cinco años.
La reforma también actualiza el contenido y el procedimiento de certificación con el objetivo de que la información que recibe el consumidor sea más completa y útil para conocer el comportamiento energético del inmueble.
¿Qué supone para los consumidores?
Para quienes tengan previsto vender o alquilar una vivienda, será importante comprobar que el certificado energético se emite conforme a la nueva normativa cuando resulte aplicable.
El certificado energético no es un mero trámite administrativo. Se trata de un documento que proporciona información relevante sobre el consumo energético estimado de la vivienda y puede influir en la decisión de compra o alquiler, así como en las futuras inversiones necesarias para mejorar la eficiencia del inmueble.
Por ello, disponer de un sistema de certificación más transparente y con mayores garantías beneficia tanto a quien transmite la vivienda como a quien va a adquirirla o arrendarla.
La visión de ADICAE CV
Desde ADICAE CV valoramos positivamente aquellas medidas que contribuyan a aumentar la transparencia y la calidad de la información que reciben las personas consumidoras. Sin embargo, la eficacia de esta reforma dependerá de su correcta aplicación y de que existan mecanismos suficientes de supervisión y control.
La certificación energética debe convertirse en una herramienta útil para que los consumidores puedan comparar viviendas con información fiable y tomar decisiones de compra o alquiler con pleno conocimiento de sus características energéticas. Para ello, será fundamental que las administraciones garanticen el cumplimiento efectivo de la normativa y que los ciudadanos conozcan sus derechos y las obligaciones derivadas de este nuevo marco regulador.
Desde ADICAE CV seguiremos realizando un seguimiento de la aplicación de esta reforma y continuaremos informando a las personas consumidoras sobre cualquier novedad que pueda afectar a sus derechos en materia de vivienda y consumo.


