Impacto de los Disruptores Endocrinos sobre la salud y cómo evitarlos.

IMPACTO DE LOS DISRUPTORES ENDOCRINOS SOBRE LA SALUD Y CÓMO EVITARLOS.

Una persona de clase media que viva en un entorno urbano está expuesta a más de 45 disruptores endocrinos diarios. Hoy en día hay más de 2.000 de ellos identificados. Un disruptor endocrino es cualquier compuesto químico que afecta al equilibrio hormonal y al desarrollo embrionario y fetal. Se encuentran en el medio ambiente y en numerosos productos cotidianos.

El catedrático de Medicina Nicolás Oléa es un experto mundial sobre este tema que estudia desde hace 30 años. Según el mismo, los disruptores endocrinos alteran toda la red de comunicación hormonal e imitan el papel de las moléculas naturales encargadas de la señalización y el diálogo entre células y órganos.

Si bien la exposición a estos compuestos químicos es muy baja, no es menos cierto que estamos expuestos diariamente a una multitud de ellos. Se encuentran en plásticos (envases, botellas,…), cosméticos, productos de higiene, productos aromáticos como perfumes, velas o ambientadores entre otros.

El Dr. Olea y su grupo de investigación llevó a cabo un estudio con 13.000 europeos, del cual concluyeron que los europeos, sin importar la edad o el sexo, están expuestos a concentraciones alarmantemente altas de estos contaminantes. En otros estudios, han podido constatar su relación con patologías hormonales como la obesidad, la diabetes y problemas tiroideos. También están relacionados con problemas de fertilidad en parejas, problemas de comportamiento en los niños, de desarrollo neuroconductual o TDAH. Además, a largo plazo se asocian con el cáncer de mama en las mujeres, o de próstata, en los hombres.

Ahora bien, ¿cómo podemos evitarlos?

Por vía digestiva: hay que comer productos frescos y evitar los procesados. Con eso se reduce la exposición a pesticidas y a envases de plástico alimentarios o latas que liberan disruptores endocrinos.

En la cocina, todos los objetos de plástico deberían cambiarse por objetos de cerámica, cristal o hierro. Cambiar los tápers de plástico por el cristal y las tapas si son de plástico, por un plato invertido. La batería de cocina debería ser metálica. Los vasos, de cristal o de loza, las sartenes de piedra (sin adherentes).

Los envases de plástico no deberían ir al microondas, puesto que llevan aditivos que son liberados por el calor. Tampoco se recomiendan los moldes de siliconas para hacer bizcochos o magdalenas, ya que implica el paso de dimeticonas (siliconas) y otros plastificantes a los alimentos.

Por vía dérmica: es importante reducir los productos de cuidado personal y cosméticos para evitar una mayor exposición y buscar productos que no contentan ni siliconas, ni parabenos y evitar los filtros ultravioletas que contengan benzofenonas, ya que aunque son sustancias legales, se absorben por la piel y pasan a la leche materna y alimentación de los lactantes. Productos naturales con etiquetas fiables y rigurosas pueden ayudar a seleccionar los productos adecuados.

Por vía inhalatoria: es conveniente ventilar la casa dos veces al día para limpiar el polvo. Este procede en su mayoría de fibra textil, poliamidas y poliéster, con todos los aditivos que lleva el textil, la ventilación asegura una disminución de la exposición a disruptores endocrinos.

En los productos de limpieza, la información de su composición es muchas veces desconocida porque es mínima. Sin embargo, los productos más seguros son los que no tienen olor o aromatizante, así evitamos los ftalatos, disruptores endocrinos que fijan el aroma. Productos inocuos de limpieza son el vinagre o el bicarbonato. Se deberían evitar así mismo los perfumes sintéticos, ambientadores y velas no naturales.

Etapas de especial vulnerabilidad.

Sería difícil evitar la exposición absoluta a estos disruptores endocrinos que se encuentran en infinidad de productos que usamos diariamente, pero vale la pena hacer un esfuerzo para proteger nuestra salud y la de nuestra familia. Especialmente, si se trata de una etapa de la vida cuando el organismo es especialmente vulnerable. Una de estas etapas es la prenatal, ya que estos disruptores pueden atravesar la placenta materna e interferir en la salud del niño a largo plazo. La otra etapa es la prepuberal, que es cuando el cuerpo se prepara para comenzar la actividad hormonal, de hecho, la exposición a estos disruptores se asocia con una cada vez más temprana pubertad.

Verónica Gómez, Miembro del Consejo de ADICAE CV
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