En los últimos días han aparecido numerosos titulares anunciando que bares, restaurantes y comercios cobrarán un importe adicional por cada botella o lata vendida. Estas informaciones han generado dudas entre los consumidores, que se preguntan si se trata de un nuevo impuesto o de un encarecimiento generalizado de las bebidas.
La realidad es algo diferente. Lo que se prevé implantar en España es un Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR), un mecanismo ya utilizado desde hace años en otros países europeos y que tiene como objetivo aumentar la recogida y el reciclaje de envases de bebidas.
La medida tiene su origen en la Ley 7/2022 de residuos y en el Real Decreto 1055/2022, de envases y residuos de envases. Esta normativa estableció unos objetivos mínimos de recogida separada de botellas de plástico para reciclaje. Sin embargo, España no alcanzó el porcentaje exigido para 2023, por lo que la propia normativa prevé la puesta en marcha obligatoria de un sistema de depósito y devolución.
¿En qué consistirá este sistema? Cuando una persona compre una bebida en un envase incluido en el SDDR, abonará junto al precio del producto una pequeña cantidad adicional en concepto de depósito. Posteriormente, cuando devuelva el envase vacío en los puntos habilitados para ello, recuperará íntegramente esa cantidad.
Por tanto, no estamos ante un impuesto ni ante un recargo destinado a generar beneficios para los establecimientos. Se trata de una cantidad recuperable cuyo objetivo es incentivar la devolución de los envases y evitar que terminen abandonados o fuera de los circuitos de reciclaje.
La implantación del sistema afectará tanto a fabricantes y distribuidores como a comercios, supermercados, bares y restaurantes, que deberán adaptarse a las nuevas obligaciones de gestión de los envases. No obstante, todavía quedan por concretarse algunos aspectos prácticos relacionados con el funcionamiento definitivo del sistema, los tipos de envases afectados y los procedimientos de devolución.
Desde la perspectiva de los consumidores, la clave será garantizar que la recuperación del depósito sea sencilla, accesible y gratuita. Un sistema de estas características sólo cumplirá su finalidad si cualquier persona puede recuperar fácilmente el importe abonado sin desplazamientos excesivos ni trámites complejos.
Asimismo, será fundamental que la información ofrecida al consumidor sea clara y transparente. Los establecimientos deberán diferenciar adecuadamente el precio del producto y el importe correspondiente al depósito para evitar confusiones y garantizar que los consumidores conocen en todo momento qué cantidad podrán recuperar al devolver el envase.
Desde ADICAE consideramos positivo cualquier avance que contribuya a reducir residuos y mejorar la reutilización y el reciclaje de envases. Sin embargo, también entendemos que la implantación de este sistema debe realizarse con garantías suficientes para evitar que los consumidores asuman cargas adicionales o encuentren dificultades para recuperar el dinero abonado.
Durante los próximos meses será importante seguir de cerca el desarrollo de esta medida y exigir que su aplicación combine los objetivos medioambientales con la protección efectiva de los derechos de las personas consumidoras.


